Por un entorno más sano, la Secretaría de Ambiente municipal intensificó sus operativos para erradicar los vertederos clandestinos. En la jornada de ayer, las cuadrillas transformaron puntos críticos en áreas saneadas.
La rutina de los vecinos se vio interrumpida ayer por el sonido de las maquinarias y el despliegue del personal de la Secretaría de Ambiente municipal. El objetivo era claro: ponerle fin a los basurales a cielo abierto que amenazan la salud pública y el paisaje urbano.
Desde temprano, los operativos de recolección de residuos y limpieza integral se concentraron en áreas que, lamentablemente, se habían convertido en focos de contaminación debido al descarte ilegal de basura. Las cuadrillas comenzaron su ardua labor en el sector de la calle Los Andes Nº 650. Con palas, camiones y un esfuerzo coordinado, toneladas de desechos comenzaron a desaparecer.
Posteriormente, el equipo se trasladó para abarcar el cuadrante comprendido entre las calles Los Andes y Nicolás Matienzo, extendiendo el saneamiento hasta la prolongación de la calle Pastor David Fuertes. Lo que horas antes era un paisaje de abandono y malos olores, al final de la jornada volvió a ser un espacio despejado.
Sin embargo, desde el municipio saben que las palas y los camiones no son suficientes si no hay un cambio cultural. Por ello, tras finalizar las tareas de remoción, la jornada cerró con un firme y necesario llamado a la comunidad: "¡Ayúdanos a mantener limpio tu barrio!".
La erradicación definitiva de estos basurales depende ahora del compromiso ciudadano para dejar de arrojar residuos en lugares no habilitados. La limpieza ya se hizo; ahora, el desafío de todos es mantenerla.

